sábado, 2 de abril de 2011

Morelos: Ejecutados en Temixco, estaban amenazados



El asesinato de cinco jóvenes, un ex militar y una señora, ocurrido el pasado 27 de marzo, estuvo precedido de hechos de violencia y amenazas de presuntos policías ministeriales.

Diez días antes de ser asesinados los jóvenes Gabriel Alejo y Luis Antonio Romero Jaimes habrían sido asaltados por sujetos que dijeron ser policías ministeriales. Los agresores amenazaron a los jóvenes que si denunciaban ante la autoridad, serían asesinados.

Cinco hombres, con ropas oscuras, pistolas y armas largas, los golpearon, les quitaron sus celulares, carteras y camisas. Los arrodillaron y amenazaron.

"Ayúdame Dios mío, dame una oportunidad", suplicó uno de los jóvenes ante la incertidumbre de lo que le ocurría, ante el temor de morir, según contó uno de sus familiares que conoció del asalto.

Gabo, un comerciante que vendía juguetes de colección en el centro comercial Galerías, y Luis Antonio, quien se desempeñaba como diseñador, eran vecinos en la Colonia Delicias. Con dos muchachos más integraban un sólido grupo de amigos desde la infancia: Julio, hermano de Luis, y Juan Francisco Sicilia, hijo del poeta Javier Sicilia y empleado en un centro de cardiología de Cuernavaca.

Tras el asalto, Luis Antonio decidió pedir ayuda a su tío Álvaro, un ex militar. El domingo 27 se reunió con él en el restaurante "La Rana Cruda" de Cuernavaca.

Al lugar acudió la hermana del militar y mamá de Luis; su hermano Julio, Francisco Sicilia y Gabo. Comieron y siguieron en la plática hasta tarde; la madre de Luis y Julio se retiró, y los dejó en la sobremesa.

A las 9 de la noche del domingo, Julio le llamó a su novia para decirle que estaban en un botanero de mariscos, y que de ahí se irían a un minisúper para comprar botanas y cervezas y "seguirle" en su casa.

Alrededor de las 11 de la noche, los hermanos Julio y Luis se comunicaron con su mamá, a quien le dijeron que ya iban de regreso.

A la mañana siguiente las familias, cuyas casas coinciden en la misma cuadra, amanecieron sin sus hijos.

La madre del joven Sicilia intentó poner una denuncia por desaparición ante la PGJE, pero no lo logró, debido a que no habían pasado las 72 horas reglamentarias que exige la ley. Aún así, dejó el nombre de su hijo registrado ante las autoridades.

Al paso de las horas, las madres de familia intentaban localizarlos por teléfono, con los amigos. Hasta que la mamá del joven Sicilia recibió una llamada de la Procuraduría local, pidiéndole que acudiera a las oficinas.

"Lo que ocurrió no lo podemos decir por teléfono", le dijeron. Con las mamás de Gabriel y los hermanos Romero Jaimes se dirigieron a las oficinas con la idea de que quizá los jóvenes habrían sido detenidos por alguna falta administrativa.

"Encontramos un automóvil con siete cuerpos", les dijeron. Las mujeres pensaron que se trataba de un accidente. Permanecieron en las oficinas hasta que les mostraron tres identificaciones: la de Julio, Juan Francisco y el señor Álvaro. Luis y Gabriel las habían perdido en el asalto. Sin decirles aún que los jóvenes fueron asesinados, intentaron ofrecerles apoyo emocional.

Después de la muerte de los jóvenes aparecieron diferentes mensajes de presuntos grupos criminales. Uno, supuestamente estaba al lado de los cuerpos, según informó la PGJE, y era una una cartulina que amenazaba a dos militares y firmaba "CDG".

El mismo lunes por la noche, según registró la prensa local, dos mensajes aparecieron en la Colonia El Polvorín y en el parque Cri-Cri, en las cuales "CDG" se deslindaba del homicidio de las siete personas, así como de amenazas a militares. En el mensaje se refería tener ubicados a los responsables.

Diarios locales registraron que el miércoles por la mañana, entre las 5:30 y las 8:00 horas dos mensajes más aparecieron en el Puente de Tabachines y la Avenida Vicente Guerrero, firmados por "CPS" que también se deslindaba del multihomicidio.

En su boletín número 098, la Procuraduría local dio a conocer que según familiares que reconocieron los cuerpos, Juan Francisco y Jesús Chávez, otro de los jóvenes que apareció muerto en el auto, eran amigos, pero no conocían al resto de las personas asesinadas.

Esta afirmación causó asombro en vecinos y compañeros de escuelas de los jóvenes asesinados. Una vecina refiere que los vio crecer juntos y reunirse en el parque o en sus casas.

Un compañero escolar de Julio dijo que cuando acudía a su casa constantemente se encontraba ahí a Juan Francisco Sicilia.

Para los amigos de las familias es lamentable la posición de la Procuraduría, pues consideran que busca aparentar que el crimen fue por "ajustes de cuentas", para sacudirse la responsabilidad de procurar justicia.

Una semana después del multihomicidio los autos de Francisco Sicilia y de Álvaro Jaimes Avelar no han sido ubicados por las autoridades.

La Procuraduría estatal informó que ha girado órdenes de aprehensión contra "ex funcionarios" que estarían implicados en el crimen.

Según las fuentes oficiales, una semana antes del multihomicidio se registró una pelea entre jóvenes, en la que participaron los hermanos Julio César y Luis Antonio Romero Jaimes, dos de los siete asesinados la madrugada del lunes.

En esa riña, según las fuentes policiacas, los dos jóvenes pidieron ayuda a su tío Álvaro Jaimes Avelar, quien se desempeñaba como guardaespaldas y era ex militar que vivía en el Municipio de Temixco, Morelos.

La información proporcionada por las fuentes de la Procuraduría estatal, indica que Álvaro trabajaba como escolta al servicio de un empresario dueño de un laboratorio legalmente establecido en el que se dedican a la fabricación de precursores químicos, como acetona.

Una semana después no hay claridad de dónde fue la ejecución, quiénes son los asesinos y dónde están los autos de los jóvenes.



"Les doy 15 días..."
El poeta y periodista Javier Sicilia apareció por primera vez ante los medios luego de que el lunes pasado aparecieran ejecutadas siete personas en Temixco, Morelos; entre ellas su hijo Juan Francisco, de 24 años. Ahora las circunstancias lo impulsan a encabezar un movimiento, “una punta de lanza a nivel nacional”, para que no haya más muertes en esta lucha contra el crimen organizado, iniciada por el gobierno del presidente Felipe Calderón.

“No queremos un muchacho más caído, no queremos un muchacho más corrompido por el crimen organizado”, asegura en entrevista y exige a los criminales que ya no toquen a la sociedad civil. “La ciudadanía no se toca, la ciudadanía es sagrada, los niños son sagrados, no se tocan y eso lo saben ellos, si quieren estar en el mercado, que se arreglen con las leyes del mercado, les exijo en nombre de todos que vuelvan a sus códigos si van a seguir en esta guerra”, expresó.

A las autoridades de Morelos y de la PGR —quien ya atrajo las investigaciones—, les fijó un plazo de 15 días para esclarezcan el homicidio de su hijo y presenten a los responsables, “no queremos chivos expiatorios”, dijo. Hasta ayer las autoridades no habían dado a conocer, ningun avance en la investigación.

—¿Si no cumple en 15 días que se va a hacer?

—Yo espero la solidaridad ciudadana para salir a las calles.

—¿Hasta dónde va a llegar si no pasa nada?

—Hasta donde la ciudadanía quiera, hasta que renuncien, hasta que se vayan o hasta que quede claro esto, ya no queremos más muertos, esos cabrones tienen que dar cuenta a la ciudadanía.

—¿ Hay líneas claras de investigación?

—No quiero especular, yo quiero decir que mi hijo, Luis, Julio y Gabo eran amigos, yo los vi crecer, eran amigos de la infancia, se amaban y sobre lo otro no quiero especular, la investigación es tarea de las autoridades. —¿Qué opina de que pudieran ser policías?

—Yo no quiero opinar, no me compete eso a mí, yo soy un ciudadano víctima de esto y les exijo que las autoridades competentes y los que tienen que hacer este trabajo lo den a conocer con claridad a la ciudadanía, a mí y a los otros afectados, que son toda la ciudadanía.

—¿Confía en la investigación cuando se habla de ministeriales?

—Quiero dar un voto de confianza, no todo está podrido no podemos decir que todos el sistema está podrido, hay gente que está haciendo su trabajo, pero exijamos que todo sea claro.

—¿Hay miedo?

—Si estamos juntos no nos tocan yo vine sin miedo, mi hijo salía a las calles sin miedo, cada muchacho que estaba en la calle y murió estaba en la calle sin miedo, vamos juntos si estamos arropados nada nos pasa —¿Pide que paren las muertes?

—Antes las mafias tenían código de honor ahora ya no hay siquiera código de honor, ahora matan impunemente, sádicamente a quien sea, no podemos ya permitir eso.

—Dice que el crimen ha perdido los códigos, qué le dice a los criminales?

—Yo les hago un llamado al crimen organizado a que vuelvan a sus códigos, al ciudadanía no se toca, la ciudadanía es sagrada, los niños son sagrados, no se tocan y eso lo saben ellos, si quieren estar en el mercado, que se arreglen con las leyes del mercado, pero la ciudadanía no se toca y no podemos permitirlo, les exijo en nombre de todos que vuelvan a sus código si van a seguir en esta guerra.

—Pediría la pena de muerte para los responsables?

—No, yo no quiero penas de muerte, yo ya no quiero violencia, no más violencia, yo quiero justicia un muerto más otro muerto suman dos, eso no le va a devolver la vida a nadie, queremos justicia simplemente. La pena de muerte es estar del lado de los que matan y nosotros no queremos la pena de muerte, queremos la justicia.

Horas antes, en rueda de prensa junto al Palacio de Gobierno de Morelos, donde permanece una ofrenda en memoria de su hijo, el periodista y poeta consideró que si la sociedad se suma, la entidad puede ser la “punta de lanza de un movimiento nacional”.

Con la presencia de intelectuales y amigos, dijo: “Vamos a las calles a exigirles a estos hijos de la chin... que le paren al crimen organizado y estos ca... del gobierno que respondan, eso es lo que tenemos que hacer. Hay que quitarnos el miedo, si estamos juntos no nos tocan”.

Ofrenda en el centro de Cuernavaca

Frente al Palacio de Gobierno de Morelos hay decenas de pancartas: “No más sangre”, “Tanto amor y poder nada contra la muerte”, “¿Y si los muertos se apellidaran Calderón o Adame?”, “Poesía en las calles, no más militares”…

Son parte de una ofrenda en memoria de los siete ejecutados en Temixco.No hay fotografías, pero sí decenas de veladoras que forman una cruz de dos metros. Es apenas uno de las homenajes que han hecho a la memoria de Julio César y Luis Antonio Romero Jaime; Juan Francisco Sicilia; Jaime Gabriel Cadena, Álvaro Jaimes, María del Socorro Estrada y un desconocido. Los primero cuatro primeros grandes amigos desde la infancia.

(Con información de Terra y El golfo.info)

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