martes, 15 de noviembre de 2011

Jalisco: Asesinado en Puerto Vallarta

Luego de varios reportes a la policía finalmente la tarde de ayer fue encontrado el cadáver de una persona que fue asesinada a golpes, en el populoso fraccionamiento de Vallarta 500. El arma homicida con la que supuestamente segaron la vida de la víctima es una piedra común y corriente. Aquello era una orgía de sangre. El interior de un departamento estaba teñido de rojo, casi en su totalidad.


La madrugada del domingo se escuchaban fuertes golpes. Varios vecinos aseguran haber escuchado los impactos a la pared y al piso. Incluso de un edificio a otro se alcanzan a oír. “Eran golpes secos”, relató a los reporteros de MERIDIANO, una mujer que pidió el anonimato.


A las 01:30 horas en la base de seguridad pública se recibieron varios llamados por parte de habitantes del fraccionamiento Vallarta 500. Básicamente les decían que se escuchaba mucho escándalo, como una especie de pelea, todo lo cual provenía del edificio 2 B.


“Normalmente los fines de semana se escuchaba mucho ruido en ese lugar, porque eran muy fiesteros”, comentó otro testigo. Y añade: “pero jamás nos imaginamos que se tratara de algo tan cruel”.


Los elementos de seguridad pública se trasladan hasta el cuarto piso del edificio en comento. Sin embargo, nadie les dijo en cuál de los cuatro departamentos se oían aquellos “ruidos”. Los genízaros tocaron en repetidas ocasiones las puertas de los cuatro apartamentos. Nadie salió. Sólo de uno de los departamentos, provenía el fuerte sonido de música discotequera.


Ya por la mañana, a eso de las diez horas, los mismos vecinos comenzaron a reportar que era necesario que revisaran el departamento número quince, porque “ahí había sucedido algo”, fue lo que les dijeron.


Nuevamente acudieron los polimunicipales pero se sacaron la misma. Nadie salió a recibirlos y muchos a decirles algo. Retornaron a sus labores cotidianas de vigilancia.


A las cuatro y media de la tarde los vecinos llamaron de nuevo (por tercera ocasión) y les comentaron que en la puerta de ese departamento, habían huellas de sangre, por lo que enviaron a los uniformados a revisar bien el lugar.


El oficial Francisco Javier Padilla Vargas de Seguridad Pública llegó al sitio para no quedarse con la duda. Sacó una cámara y la introdujo por las celosías de ventilación que dan al interior del departamento. Tomó una gráfica al garete y cuando observó lo que el lente captó, menuda sorpresa se llevó: el cadáver de un sujeto desnudo yacía tirado en el piso en medio del apartamento.


Rápidamente reportó lo que estaba sucediendo y acababa de descubrir, por lo que de inmediato se movilizaron, hasta que llegó el oficial Francisco Rodríguez Salazar, que solicitó la presencia de elementos del Cuerpo de Bomberos Municipales, a fin de abrir la puerta que estaba resguardada por una chapa reforzada.


Al abrir el acceso aquello despedía olores nauseabundos propios de la sangre. Impresionados por la escena, todo aquello manchado del líquido hemático los hizo suponer que la víctima estaba muerta.


Las huellas de la cruenta batalla estaban por doquier, paredes, pisos, los muebles y demás. Todo el departamento estaba cubierto por sangre. Encima de un sillón de lounge, estaba una piedra ensangrentada, con la que se supone (hasta este momento) que fue atacado el infortunado sujeto.


Llamaron al agente del Ministerio Público, licenciado Pedro González Pérez quien se hizo cargo de las primeras investigaciones del caso, por lo que hubo de ser necesaria la presencia de Servicios Médicos Forenses, peritos que fijaron la dramática escena del crimen.


Llama la atención que el ahora fallecidos de quien se desconocen sus datos generales, solamente tenía puestos los calcetines. Todo desnudo. Parte de su ropaje se hallaba a su costado del cuerpo.


Es importante destacar que a primera vista se le observaban algunos golpes en la cabeza, sin embargo no se sabe en realidad cuál de estos o la forma en que finalmente perdió la vida, sino hasta que la autoridad ministerial por medio de los peritajes resuelva la causa del deceso.


Extrañó la presencia de la víctima en el lugar, pues parece que el departamento, escena del crimen, no era su lugar de residencia. Parece que era un invitado. La persona que renta el apartamento, Miguel Ángel Luday Espino, no lo reconoció, según fuentes oficiales.


Hasta el cierre de la presente edición las autoridades continuaban en el lugar de los hechos, realizando una minuciosa investigación, para dar con el paradero del o los responsables de este salvaje crimen.

(Con información de Nayaritpuntocom)

No hay comentarios. :

Lo más leído y comentado