martes, 9 de julio de 2013

Corrupción hasta en la Sedena: Una de las causas por las que un pueblo se levanta en armas (Video)

Es uno de los consejeros generales del Consejo Ciudadano de Autodefensa del municipio de Tepalcatepec, Michoacán. Fue entrevistado por la Agencia SubVersiones; y el video, subido a la red social hace menos de un mes, acumula miles de vistas. 

La entrevista dura 21 minutos, suficientes para que el médico denuncie el terror que viven los pueblos de Tierra Caliente. Narra cómo "Los Caballeros Templarios" les exigían no sólo dinero por metro cuadrado de propiedad o por cada auto, sino hasta a sus esposas. Pero antes, a las hijas.

“Y las regresaban cuando ya estaban embarazadas”, dice.

Cuenta cómo los operativos federales son una farsa. “No pisan el cemento”, afirma. Los militares llegan a los pueblos y no enfrentan a los narcotraficantes a pesar de que los lugareños les dicen en dónde están.

Revela, por su experiencia, cómo se libraron de la plaga de las extorsiones. Simplemente se armaron, como los indios Purépechas. Tomaron la justicia por su propia mano. Se organizaron y un buen día detuvieron a una gavilla de criminales y los entregaron a las autoridades. Poco después, los habían liberado.

El médico pelea la causa de los pobladores. Dice que no son criminales; que no pertenecen a un bando. Afirma que la corrupción llega hasta la Secretaría de la Defensa Nacional y explica porqué los operativos fallan.

El doctor Mireles Valverde denuncia que desde hace 12 años ha habido muchas guerras entre cárteles del crimen organizado en la región, pero no se metían con la población civil.

“Los primeros que estuvieron aquí, Los Zetas, eran mucho, demasiado, malos, porque ejecutaban y descuartizaban a sus víctimas, aun después de recibir el rescate”.

Parte de la entrevista


Es por eso que un grupo de ciudadanos se organiza, apoyados en otro "Cártel de La Familia" y los desplazaron, los eliminaron y se fueron. Posteriormente, este grupo se divide y surgen "Los Caballeros Templarios" y se posesiona de la región.

Hace aproximadamente cuatro años hacen una asamblea en Tepalcatepec y en cada uno de los municipios de la región de tierra caliente con toda la gente productiva, que son los empresarios, los industriales y hasta los taxistas, donde les garantizaron que nadie los iba a molestar, que nadie les iba a faltar al respeto, nadie los iba a secuestrar, nadie los iba a ejecutar. Y alguien les preguntó que de qué pensaban vivir si ya iban a apoderarse del pueblo y no iban a atacar a nadie, entonces de qué iban a vivir. Y uno de ellos dijo a la comunidad que su negocio iba a ser únicamente con los nartraficantes de la región, a lo cual la población civil dijo: “mientras no te metas conmigo, está bien”.

El problema empezó cuando a raíz de tantas ejecuciones de narcos, los que no murieron decidieron abandonar el país, y como ya no había narcotraficantes a quien explotar o de quien mantenerse empezaron a explotar a la comunidad, pedirle cuotas, cobrar derechos de piso, permiso por vivir? desde al señor que vende jitomates en el mercado hasta los grandes empresarios de la región.


Repito esto empeoró en los últimos tres años. Ninguna autoridad pudo cumplir con su función, porque todas las autoridades estatales, municipales y federales eran parte de estos cárteles o estaban en la nómina de estos cárteles. Eso no lo sabíamos entonces, pero sí lo asumíamos. Porque da la casualidad que entraba personal federal o militar y nunca los encontraban, pero nosotros sí los veíamos donde se sentaban a almorzar o desayunar con ellos, con los meros líderes.

La situación empeoró cuando estos señores, no tan sólo con quitarle el dinero a la gente, desde la más jodida a la más acomodada, comenzaron a meterse con la familia, comenzaron a violar niñas de 11 y 12 años.

Nada más en mi secundaria, motivo por el cual que yo soy miembro del Consejo Ciudadano, en el mes de diciembre fueron violadas 14 niñas.

De hecho, varios grupos de Tepalcatepec tuvimos la intención de organizarnos, pero todos teníamos miedo, tuvimos miedo. Pero se empezó a hacer un movimiento nocturno muy discreto, discreto porque no lo descubrieron, hasta el día mismo que estalló del levantamiento, de visita las familias. Pero fue una organización que nosotros admiramos mucho y que nació entre los socios ganaderos de aquí de Tepalcatepec.

De tal forma, que el 24 de febrero a las 9 en punto de la mañana había 80 ganaderos, pero ya con camisetas de policías comunitarios. Ya tenían aquí a la gente que venía por la cuota de todas las vacas que se vendían. Tenían que pagar mil pesos por cada vaca que vendieran, los carniceros tenían que pagar por cada kilo de carne que vendían, los tortilleros tenían que pagar cuatro pesos por cada kilo de tortillas que vendían.

Esos señores se llevaban de aquí 30 millones de pesos al mes, nada más en esos tres negocios, sin contar lo que pedían a veces a cada familia, hay familias que tenían que pagar 10 o 20 mil pesos mensuales. Ya nos tenían medidos los metros de los frentes de las casas de nosotros porque íbamos a pagar por metro, ya nos habían asignado 500 pesos por carro que tuvieran. A los niños, desde primaria hasta preparatoria, tenían que pagar 20 pesos todos los lunes. O sea, ya teníamos que pagar por poder vivir.

El problema no estalló por los cobros de los gatilleros a ganaderos, carniceros o tortilleros, ellos subieron el costo y nunca perdieron. El problema de fondo fue cuando empezaron a llegar a tu casa y te decían: “me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo. Pero mientras me bañas a tu niña, porque esa sí se va a quedar conmigo varios días”. Y no te la regresaban, hasta que estaba embarazada. Ese fue el problema detonante de la situación en Tepalcatepec. Porque así como le llegaban a la gente pobre de los ranchos, así le llegaban a los ganaderos más ricos. Así empezó el movimiento.

(Con información de Zócalo Saltillo)

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