miércoles, 10 de julio de 2013

No es noticia pero le informamos que México es el segundo país más corrupto de América Latina... ¡Ah, y lucha por el primero..!

Los partidos políticos, los legisladores, el Poder Judicial y los servidores públicos son considerados los líderes de la corrupción en México, de acuerdo con el Barómetro de la Corrupción Global 2013 publicado este día por Transparencia Internacional (TI).

Lo anterior provoca que el 52 por ciento de los mexicanos considere que en los dos últimos años la corrupción ha aumentado considerablemente en el territorio nacional, y un 79 por ciento crea que es un problema muy serio que afecta al país.

El 91 por ciento de los encuestados consideró que los partidos políticos están sumidos en la corrupción, seguidos por un 90 por ciento que piensa lo mismo de las autoridades policiacas y un 87 por ciento de los funcionarios públicos.

Las otras instituciones que los mexicanos perciben como las más corruptas, son el Poder Legislativo y el Judicial con un 83 y 80 por ciento respectivamente.

Le siguen como los peores evaluados, los medios de comunicación (55 por ciento) y los hombres de negocios (51 por ciento).

Por debajo de la media, están las Organizaciones No Gubernamentales, los representantes religiosos y los sistemas de educación, todos con un 43 por ciento.

El país que lidera el ranking de países de Latinoamérica donde hay una mayor percepción del aumento de la corrupción en los últimos dos años, es Argentina, seguida de México y Venezuela.

Los porcentajes recogidos en el informe sobre la percepción de las poblaciones del continente americano acerca del aumento de la corrupción son los siguientes: Argentina 72 por ciento, México 71 por ciento, Venezuela 65 por ciento, Jamaica 62 por ciento, Paraguay 62 por ciento, Chile 61 por ciento, Estados Unidos 59 por ciento, Bolivia 57 por ciento, Colombia 56 por ciento, El Salvador 54 por ciento, Canadá 52 por ciento, Brasil 48 por ciento, Perú 46 por ciento y Uruguay 43 por ciento.

El Barómetro Global de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional es la única encuesta mundial de opinión pública que releva las perspectivas y experiencias relacionadas con la corrupción. El Barómetro Global de la Corrupción 2013, en su octava edición, refleja las respuestas de 114.270 personas en 107 países.

Con los partidos políticos más corruptos

México es uno de los países que peor califica a sus partidos políticos en temas de corrupción, revela el “Barómetro Global de la Corrupción 2013”, elaborado por Transparencia Internacional (TI). Los números detallan que más de la mitad de la población piensa que el cohecho se agravó en los dos últimos años.

Aplicado a través de encuestas a 114,270 personas en 107 países, el “Barómetro” detalla que en 51 naciones alrededor del mundo la población percibe a los partidos políticos como las instituciones más corruptas; sin embargo, los peores resultados son presentados por Nigeria, Grecia, México y Nepal.

En una escala del uno al cinco, en donde uno es “nada corrupto” y cinco significa “extremadamente corrupto”, los mexicanos calificaron a las fuerzas políticas con 4.6. Sólo Nigeria estimó un poco peor a sus organizaciones políticas asignando un 4.7 de marcaje.

Por qué los políticos?
Transparencia Internacional explica que, debido a que los partidos políticos requieren dinero para ejecutar sus campañas, una de las grandes campos de cultivo para la corrupción es la manera en que se financian. Los intereses de las personas y organizaciones de los cuales obtienen fondos podrían tener una gran influencia en las acciones de estas instituciones.

Respecto de los niveles de corrupción en los últimos años, los números revelan que siete de cada 10 mexicanos consideran que esta condición ha aumentado; ello es superior a la media mundial, la cual muestra que más de uno de cada dos individuos opina lo mismo.

Al igual que los partidos, la policía fue calificada con 4.6; los funcionarios públicos obtuvieron 4.5 y al sistema judicial se le adjudicó un 4.3 de calificación. Ninguna institución social o política estuvo cerca de ser calificada con bajos índices de corrupción, los medios de comunicación obtuvieron 3.6, mientras que la industria privada fue calificada con 3.5 y al sistema educativo le fue asignado 3.3 de promedio.

Los militares, el sector salud y las organizaciones no gubernamentales (ONGs) registraron un empate en cuanto a opinión, a quienes les fue asignado un 3.2. Finalmente, la mejor evaluación la obtuvieron las instituciones religiosas al conseguir 3.1 de promedio.

Combate, no efectivo

Los números demuestran que 72% de los encuestados en el país considera que las acciones que ha tomado el gobierno para combatir la corrupción son inefectivas y 62% opina que el gobierno opera sólo por unos cuantos intereses.

De acuerdo con este estudio, el soborno es la experiencia más directa sobre la corrupción para una persona. En México 33% de la población encuestada aceptó haber ofrecido dinero a cambio de algún servicio.

El costo de este tipo de compra tiene un efecto regresivo en la sociedad mexicana, pues afecta principalmente a las familias pobres. En promedio, se gasta 14% del gasto familiar en este tipo de corrupción y, para los núcleos más vulnerables financieramente, la proporción se eleva a 33 por ciento.

Si bien el pago de sobornos en México y el mundo es muy alto, TI asegura que los ciudadanos están dispuestos ha efectuar acciones contra ello. Ocho de cada 10 mexicanos piensan que cualquier ciudadano puede hacer un cambio en la lucha contra la corrupción y sólo uno de cada 10 mexicanos afirmó que no reportaría un incidente de este tipo.

“Los gobiernos deben asegurarse de que haya instituciones sólidas, independientes y con recursos suficientes para prevenir y remediar la corrupción.

Cuando el flagelo de la corrupción erosiona a estas instituciones centrales y servicios básicos, demasiadas personas sufren las consecuencias”, dijo HuguetteLabelle, presidenta de TI.

En resumen

Los partidos políticos, el gobierno y las autoridades encargadas de la aplicación de la justicia son considerados por los mexicanos como los máximos ejemplos de corrupción, y los que propician que 70% de los habitantes del país perciban que esas prácticas ilícitas hayan aumentado en los últimos dos años. De acuerdo con el Barómetro de la Corrupción Global 2013 elaborado por Transparencia Internacional (TI), los partidos políticos se llevan las palmas como la institución más afecta a cometer actos de corrupción que, además, afectan directamente a los ciudadanos, con 91 por ciento. 

El segundo lugar es para las policías, que con sus corruptelas afectan a 90% de los ciudadanos en todo el país. Mientras que los servidores públicos, de todos los niveles del gobierno, son vistos como los terceros entre los que contribuyen con acciones corruptas que impactan a los mexicanos, con 87% de las menciones. Y si los partidos son vistos como el mayor germen de corrupción en México, los políticos que impulsan desde sus filas al Congreso –sean diputados o senadores– se ubican en el cuarto lugar de los más corruptos en México. Así, los legisladores destacan con 83% de las respuestas en el Barómetro de Transparencia Internacional, lo que constata el desprestigio de la política en México. Por si fuera poco, y para cerrar el círculo, el cuarto sitio es para el sistema judicial. Un 80% de los mexicanos considera que los jueces, lejos de ser la autoridad pública investida de la potestad jurisdiccional para aplicar la ley y las normas jurídicas, son promotores de impunidad e injusticia y, por tanto, generadores de millones de actos de corrupción al año. Los resultados mostrados ayer por Transparencia Internacional en 107 países, no podrían ser más oportunos en el contexto de la reciente elección en México. Desde el gobierno, los partidos se financian con recursos públicos legales bajo el argumento de ser promotores de la democracia y de la búsqueda de bienestar para los ciudadanos. Sin embargo, desde el gobierno también se les extiende un cheque en blanco ilegal para quebrantar la ley y preservar el poder por el poder. Para colmo, policías y jueces completan este cuadro de ilegalidad, pues los ciudadanos consultados por Transparencia Internacional –entre septiembre de 2012 y marzo de este año– destacan que es alto su deseo de denunciar actos de corrupción, pero saben también que esto “no sirve de nada” ante la omisión de las autoridades encargas de la procuración de justicia. Es decir, estamos rodeados de instituciones que, la mayoría de las veces, actúan movidas por sus afinidades y conveniencias, pero que en pocas ocasiones velan por los de la sociedad. Y esas instituciones las mueven los políticos que hoy por hoy son los personajes con la percepción más baja de confiabilidad en el país. Este no es un panorama prometedor para México. En la medida que aumenta el abuso de poder y la impunidad, también crecen el atraso económico y la incompetencia en todos los niveles. Otra vez tendrá que ser la sociedad mexicana la que, paulatinamente y con acciones de repudio, ponga el ejemplo. No es un reto fácil, pero con acciones diarias de rechazo y de denuncia se puede lograr el respeto a la ley, incluso de aquellos que ahora se creen intocables.
(Con información de Informador.com.mx, El Economista y Sin Embargo.mx)

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