sábado, 7 de septiembre de 2013

Oaxaca: Prostituía a su hermana, para pagar la renta

Cuando Andrea, una indígena menor de edad, salió de su humilde vivienda de una comunidad perteneciente a San José Tenango, nunca imaginó que su propio hermano se convertiría en su verdugo al someterla a torturas y explotarla sexualmente.

La tragedia de Andrea -cuyo nombre real fue cambiado por razones obvias- inició en los primeros días de julio de hace un año. En su declaración ante el Agente del Ministerio Público, recordó que una mañana llegó su hermano Eugenio Martínez y le dijo que debía acompañarlo a la capital del estado, ya que sabía de un trabajo donde ganaría el dinero suficiente para poder ahorrar y enviarle algo a sus padres.

Ilusionada y sin desconfiar de Eugenio, Andrea platicó con sus padres, que tampoco imaginaban el martirio que le esperaba con su propio hermano. El día del viaje, los padres de Andrea le entregaron 500 pesos para sus gastos y alimentos mientras conseguía trabajo.

En el primer viaje, en una camioneta, Andrea pagó 50 pesos, pero el cambio lo recibió Eugenio y jamás se lo entregó, con el pretexto de que él pagaría los demás pasajes hasta llegar a la capital del estado.

Poco antes de las 7 de la noche, por fin llegaron a la vecindad donde vivía Eugenio, en la calle Nayarit de la colonia La República, del municipio de San Jacinto Amilpas, en Oaxaca.

Desde ese momento, comenzó a sufrir malos tratos de parte de su hermano, quien le dijo que al día siguiente debería levantarse muy temprano porque la llevaría a buscar trabajo.

Así se la pasaron por 10 días. Andrea no encontraba trabajo y eso molestaba a Eugenio, quien prácticamente todas las tardes la golpeaba y le decía que era por su culpa que no conseguían algún trabajo.

Por fin, su primer empleo fue trabajar con una mujer que vendía jugos en la zona de San Jacinto Amilpas. El pago era de 500 pesos semanales, pero la joven nunca vio un solo centavo de los mil 500 pesos que cobró por trabajar durante tres semanas. Todo el dinero quedó en manos de Eugenio, ya que él acudió a cobrarlos cada semana.

Al dejar de trabajar, Andrea enfermó y pese a ello, su hermano la golpeaba con un cinturón o un cable, así como la arrastró de los cabellos, gritando que le representaba una carga, aun cuando él se quedaba con todo lo que ganaba.

En esos días, Eugenio la llevaba a otros lugares con la intención de conseguirle trabajo, hasta que logró colocarse como empleada doméstica en la casa de una profesora, donde a la vez vivió durante tres semanas, tiempo que laboró, ya que en esos días, la maestra tuvo que salir de viaje.

Por trabajar en ese domicilio, recibió mil 50 pesos, ya que su pago sería de 350 pesos semanales, dinero que también recibió su hermano. La menor dijo que ese dinero también fue a parar a las manos de su hermano, porque supuestamente él lo guardaría para enviarlo a sus padres y ayudarlos en sus gastos.

Lo peor para Andrea llegó el 15 de septiembre de 2012. La tarde de ese sábado, Eugenio comenzó a emborracharse con el dueño de la vecindad, Fernando Félix Cañas Cruz, que a la vez ocupaba el cuarto frente al de su hermano, dijo la jovencita.

Las horas pasaron y cerca de la medianoche, Eugenio le pidió a su hermana que se acercara a la mesa para que los acompañara. “Tenía que obedecerlo, porque si no, me golpeaba con el cinturón o un cable”, asentó en su declaración.

En ese momento, Eugenio la llamó y le dijo al oído: “Esta noche te vas a quedar con Fernando, porque le debo un dinero y tú le vas a pagar”. Y así, contra su voluntad, su hermano la llevó al cuarto de Fernando y una vez que éste ingresó, le puso llave a la puerta para que no pudiera escapar.

Por su embriaguez, una vez en el cuarto, Fernando se quedó dormido y Andrea tuvo que permanecer ahí hasta el amanecer, una vez que su hermano le permitió salir.

La tarde de ese mismo día -16 de septiembre- su hermano y el casero nuevamente comenzaron a tomar y terminaron borrachos. Otra vez se repitió la historia. Eugenio le exigió a su hermana que los acompañara en la mesa y más tarde también se metería a dormir al cuarto de Fernando.

“Ya platiqué con Fernando y como le debo seis meses de renta, quiere que se los pagues tú”, fue la advertencia a la menor, quien temerosa de las brutales golpizas, aceptó entrar al cuarto.

Esa vez, Fernando sí mantuvo relaciones sexuales con ella. Una vez que sació sus instintos, le entregó 500 pesos, que nuevamente le fueron arrebatados por su hermano, que la aguardaba en la puerta.

La ofendida mencionó que las agresiones continuaron y por eso tuvo que obedecer a su hermano, quien la obligó a sostener relaciones con Fernando unas tres veces más.

Después, Andrea consiguió trabajo en una tortillería donde intentó contar los abusos que sufría de parte de su hermano, pero nadie le creyó. Con el sufrimiento por los golpes y el temor de ser abusada sexualmente por Fernando, Andrea tuvo que permanecer en el domicilio de su hermano, ya que no tenía un lugar donde vivir.

Esa situación fue observada por una mujer que llegó a rentar a la vecindad, que al ver los abusos y golpes, decidió ayudarla. Andrea trató de resistirse a denunciar a su hermano porque no quería causarle un disgusto a sus padres, y porque pensaba que éstos no le creerían de todo lo que le hacía Eugenio.

Intenta traer a otra de sus hermanas para venderla

En los primeros días de noviembre, Eugenio desapareció unos días de la vecindad. En ese entonces, su cuñada -que siempre presenció las agresiones y nunca denunció los ataques sexuales- le dijo a Andrea que su hermano había viajado a su población de origen para traer a su otra hermana.

Para evitar que Eugenio la trajera a la ciudad e hiciera lo mismo con ella, Andrea aceptó la ayuda de su vecina y acudió al Ministerio Público para denunciar a su hermano por haberla explotado laboral y sexualmente.

Por esos hechos, el Ministerio Público solicitó la orden de aprehensión contra los dos agresores, como presuntos responsables del delito de trata de personas y corrupción de menores. Inexplicablemente, la orden de aprehensión tardó varios meses en ser otorgada por el Juez Penal a quien le fue consignada.

Desde la tarde de ayer, Eugenio y Fernando Félix fueron recluidos en el penal de Ixcotel, luego de su captura por parte de elementos de la Agencia Estatal de Investigación División Género.

Todo esto, a casi un año de la brutal agresión a Andrea, que aún no concibe la crueldad de su propio hermano al darla a cambio de los seis meses de renta que debía en una vecindad de San Jacinto Amilpas.

(Con información de Noticias Net.mx) 

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